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viernes, 8 de octubre de 2010

Testigo en Quito (07-10-10)

Hace 8 días fue la revuelta de los policías en Ecuador. El 30 de septiembre este país fue el epicentro de las noticias. La revuelta policial y la caótica situación que vivió el presidente Rafael Correa en el Hospital de la Policía conmocionó al mundo por el riesgo de que esto se convirtiera en un nuevo golpe de Estado. Varias condenas y miles de paginas publicadas después la situación ha tendido a la normalidad.

Quito vivió momentos críticos por el enfrentamiento de policías y militares, pero los saqueos y la anarquía reinaron en Guayaquil, la capital económica del país.

Ahora, las calles lucen tranquilas. En la capital el trafico se acomoda al "pico y placa" (el plan para ordenar la correlación de vehículos) y miles de personas cruzan la ciudad en el Trolebús, el sistema de transporte masivo que serpentea por grandes avenidas y pequeñas calles de esta ciudad colonial. Los quiteños siguen con su vida.

La normalidad es relativa, mientras el engranaje económico sigue en marcha, en las calles se ve a pocos policías patrullando y las zonas aledañas al Palacio Carondolet (casa presidencial) sigue custodiada por militares.

Hoy, la TV local hizo un análisis de la situación. Según el gremio de periodistas de este país alrededor de 40 informadores fueron afectados por los enfrentamientos. Una periodista de Ecuavisa reconoce que mientras Correa estuvo atrapado en el hospital (rodeado de policías) ella tuvo que disfrazarse de enfermera para proteger su vida mientras realizaba la cobertura.

Correa estuvo atrapado por 11 horas en el establecimiento medico, rodeado por policías descontentos. Fue rescatado por un comando militar y en la operación se reporto un crudo enfrentamiento que dejo a casi una decena de fallecidos, marcas de bala en el vehículo del mandatario y pánico colectivo.

No ha sido fácil. Algunos medios recibieron amenazas mientras que otros como Teleamazonas fueron agredidos por simpatizantes del oficialismo, todo mientras otro grupo trataba de tomarse el canal estatal.

Mas militares

Hoy, la nota del día fue la ampliación del Estado de Excepción, un decreto ejecutivo que permite que el ejercito siga bajo el control de la seguridad publica, una situación que originalmente terminaría el lunes pero que se alargo hasta mañana viernes.

La decisión se acompaño de la toma control de la seguridad del ejercito en sitios clave como la Asamblea Legislativa. Sin embargo, su presencia en la ciudad es escasa.

El lunes, en el centro de Quito, tuve una experiencia importante. En mi segundo día en la ciudad presencie el cambio de la Guardia de Honor del Palacio de Carondelet. El evento se hace todos los lunes y prácticamente consiste en el relevo de las escoltas presidenciales.

Esta semana fue clave porque se reconfirmo públicamente el juramento de fidelidad de las Fuerzas Armadas al mando de Correa. El mismo presidente presenció el acto acompañado de su vicepresidente y buena parte de su gabinete. Mientras el acto militar se realizaba un grupo de simpatizantes lanzaba vivas para el jefe del Ejecutivo que respondió con toques en el pecho, pulgares levantados, gestos de abrazos y besos.

Correa no habló en esa jornada, pero la ceremonia fue simbólica en una ciudad en parte militarizada. Sin embargo, un elemento que han destacado algunos de los analistas entrevistados por la TV es que Correa fue "imprudente" en acudir al hospital de la Policía la mañana del 30 de septiembre, en medio de la polémica tras decisión del legislativo de recortar bonos para los agentes, una entidad que algunos sostienen esta controlada por el Ejecutivo.


Hace 8 días la noticia de un intento de golpe de Estado dio la vuelta al mundo, ahora solo unas pintas y la militarización recuerdan la revuelta policial. Ayer se reportaron nuevas capturas, pero la vida en Quito sigue tratando de volver normalidad.

Correa y el vicepresidente, Lenin Moreno.





domingo, 26 de septiembre de 2010

El centro de San Salvador


El centro de San Salvador es un lugar lleno de historias. El cuadrante original de la capital está en el Parque Libertad, un punto obligado para el tránsito de miles de personas que cruzan la ciudad.

El lugar ha perdido el ímpetu que tenía hace 100 años, cuando la Alcaldía, el Palacio Nacional, la Iglesia del Rosario y la Catedral conformaban un circuito cultural y comercial donde se ubicaban algunos de los principales almacenes y centros de entretenimiento. Con los años,  el Cine Libertad y el Teatro Nacional en operación plena daban otro aire a la ciudad. El centro estaba más vivo.

Luego de varios terremotos la ciudad ha ido moviéndose hacia los cuatro puntos cardinales, son muy pocos los que verdaderamente habitan en los alrededores del primer cuadro de la capital.

Dos veces al día el Parque Libertad es la parada obligada para los que atraviesan la ciudad. Ahí convergen estudiantes, empleados, vendedores, rateros, lustrabotas y obreros que esperan a que alguien solicite sus servicios.

Todo ocurre a la sombra del monumento en honor a los próceres de la Independencia, un obelisco de cuatro caras sobre el que se posa un ángel que mira hacia el oriente con sus alas extendidas y que ofrece dos coronas de olivo a los héroes de la patria.

El monumento cumplirá este noviembre 99 años de ser parte del paisaje urbano. Los cumplirá el mismo día en que se conmemoren los 199 años del primer grito de independencia en la región centroamericana. El que dice la historia ocurrió a pocas calles del transitado parque.

El centro es un lugar colorido donde casi no nos detenemos. La razón: la inseguridad. La zona es una de las más transitadas, pero también una de las más peligrosas de San Salvador. Está a pocas cuadras de la avenida Independencia, una de las zonas rojas, y está rodeado de algunos de los edificios que resultaron dañados tras los terremotos de 1986.

El auge del comercio informal también ha cubierto algunas de las fachadas de los negocios y esconde cada vez más la arquitectura de la zona que en casos como el Portal de La Dalia es original de la década de 1850.

En los últimos 20 años se han hecho esfuerzos para recuperar esta zona. El Parque Libertad fue intervenido en los 90 y recuperó parte de su brillo original durante la administración del alcalde Héctor Silva, quien demostró que se puede recuperar a la capital.

La vida sigue en la zona. En uno de los portales, a la sombra de grandes pilares, están algunas casas comerciales, negocios de fotografía y un pequeño ejército de lustrabotas que ven pasar el tiempo en un área que es testigo del nacimiento de la ciudad.

Recuerdo con nostalgia esta zona porque en los 80 vi en el Cine Libertad una película de Cantinflas, vi su neón encendido y caminé en las aceras de edificios como el de la extinta Compañía Salvadoreña del Café.

Estoy seguro que en esa época también vi al primer negocio café de mi vida, el Café Bella Nápoles, un pequeño local que todavía existe y que es centro de reunión de generaciones mayores. Ahí, en esas mismas calles donde todavía caminan los vendedores de iguanas de espuma que logran conectar con la mirada curiosa de los niños que ven como baila un reptil controlado por un alambre.

San Salvador celebrará el próximo año los 200 del primer grito de independencia. La ciudad y sus mejores negocios se movió al poniente. La remodelación de ahora es de la Plaza de El Salvador del Mundo.

¿Qué pasará en los próximos 100 años?